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Landata presentó en la COP17 un modelo que une ciencia y territorio para proteger la biodiversidad de los desiertos naturales

Desde el desierto de Atacama, la iniciativa liderada por la Universidad Católica del Norte expuso en el pabellón de la fundación armenia FPWC una propuesta que articula investigación científica, conocimientos de las comunidades y gobernanza territorial. El encuentro también permitió poner en discusión la necesidad de reconocer la biodiversidad poco visible de los ecosistemas hiperáridos en las metas internacionales de conservación.

EREVÁN, ARMENIA, 30 de octubre de 2026. El Nodo Landata — Laboratorio Natural Desierto de Atacama, liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN) y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), en la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, su modelo de movilización del conocimiento, desarrollado para vincular la investigación científica con los conocimientos de las comunidades y los desafíos de conservación de los territorios.

La actividad se realizó en el pabellón de la Fundación para la Preservación de la Vida Silvestre y los Activos Culturales (FPWC), organización armenia dedicada a la conservación de la biodiversidad. Bajo el título “Movilización del conocimiento y gobernanza territorial para la biodiversidad en el Desierto de Atacama”, Landata compartió experiencias y metodologías desarrolladas en el norte de Chile que buscan superar la fragmentación del conocimiento y fortalecer su contribución a la toma de decisiones.

Ciencia, comunidades y decisiones sobre el territorio

Uno de los ejes de la presentación fue el modelo de movilización del conocimiento de Landata, que integra información científica, antecedentes institucionales y conocimientos territoriales para construir prioridades compartidas.

Esta metodología combina revisión de literatura científica y gris, análisis normativo, cartografía participativa, memoria territorial y mapeo de actores, junto con espacios de diálogo y devolución de información a las comunidades. Los resultados se articulan mediante una Hoja de Ruta que orienta las iniciativas del Nodo.

Ximena Retamal, periodista, coordinadora de Comunicaciones, Vinculación y Relaciones Internacionales de Landata, quien abordó esta temática, destacó la importancia de conectar la generación de conocimiento con las necesidades de quienes habitan los territorios.

«El desafío no es solamente producir más conocimiento científico, sino lograr que ese conocimiento dialogue con la experiencia de las comunidades y pueda transformarse en capacidades, decisiones y acciones concretas. Nuestro modelo busca superar la fragmentación entre ciencia, instituciones y territorio, para avanzar hacia una gobernanza de la biodiversidad construida con las personas que habitan el desierto», señaló Retamal.

Entre las iniciativas expuestas destacaron el monitoreo participativo de la cuenca del río Loa, desarrollado junto con actores de Calama, Chiu Chiu, Lasana, Caspana y Quillagua, y el Observatorio de Geobiodiversidad, que aborda las singularidades geológicas y biológicas del núcleo hiperárido del Atacama mediante investigación y diálogo territorial.

La vida que no vemos: biodiversidad y resiliencia del desierto

Otro de los aspectos centrales de la presentación fue el valor ecológico de los desiertos naturales, cuya biodiversidad no siempre resulta evidente a partir de los indicadores tradicionalmente asociados a la presencia de vegetación.

El Dr. Marco Méndez, zoólogo e integrante del equipo científico de Landata, abordó las formas de vida que persisten bajo condiciones ambientales extremas y su relevancia para comprender la resiliencia de estos ecosistemas.

«Una parte fundamental de la biodiversidad del desierto no es visible a simple vista. En sus suelos y ambientes extremos existen procesos ecológicos que permiten la persistencia de la vida bajo condiciones extraordinarias. Esa capacidad de adaptación y resiliencia demuestra que los desiertos naturales son ecosistemas complejos, con un valor biológico propio que debemos conocer y proteger», explicó Méndez.

Esta perspectiva resulta especialmente relevante para el desierto de Atacama, donde las investigaciones sobre comunidades microbianas, ambientes salinos y relaciones entre los organismos y sus sustratos geológicos están ampliando el conocimiento sobre la biodiversidad de los ambientes hiperáridos.

El desafío de incorporar los desiertos en las metas mundiales

La presentación también abordó la necesidad de fortalecer la representatividad de los desiertos naturales en la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, especialmente en su Meta 3, que establece el compromiso de conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres y aguas continentales, y de las áreas marinas y costeras, mediante sistemas ecológicamente representativos para 2030.

La Dra. Cecilia Demergasso, directora del Nodo Landata e investigadora de la Universidad Católica del Norte, destacó la importancia de que los compromisos internacionales reconozcan la diversidad de ecosistemas y sus características particulares.

«Las metas internacionales de biodiversidad representan una oportunidad para avanzar hacia una conservación verdaderamente representativa de los ecosistemas del planeta. Sin embargo, no basta con aumentar la superficie protegida: es necesario asegurar que los desiertos naturales, incluida su biodiversidad menos visible, sean adecuadamente considerados en los criterios, instrumentos y prioridades de conservación. Desde Atacama estamos aportando evidencia científica para contribuir a ese desafío global», sostuvo Demergasso.

Landata plantea que reconocer los desiertos naturales exige reconocer las diferencias con  los ambientes en proceso de desertificación. La primera constituye una condición ecológica propia; la segunda corresponde a la degradación de tierras. Esta distinción permite identificar medidas de conservación adecuadas a las singularidades y vulnerabilidades de cada ecosistema.

La participación en el espacio de FPWC constituye parte de la agenda internacional que Landata desarrolla durante la COP17 para compartir experiencias científicas y territoriales, promover la cooperación entre instituciones y abrir una conversación sobre el reconocimiento de los desiertos naturales.