Desde la COP17, Landata plantea la urgencia de proteger la biodiversidad y el patrimonio cultural de los desiertos naturales

Durante la Cumbre de Naturaleza y Cultura, realizada en Armenia, el Nodo Landata de la Universidad Católica del Norte llamó a reconocer los desiertos naturales como ecosistemas de biodiversidad única y territorios de identidad ancestral, frente a las crecientes presiones económicas y ambientales que enfrentan. Ereván, Armenia, 24 de octubre de 2026. En el marco de la XVII Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), el Nodo Landata de la Universidad Católica del Norte (UCN) llevó al debate internacional la necesidad de reconocer y proteger los desiertos naturales, destacando su biodiversidad singular, su patrimonio biocultural y el papel fundamental de los pueblos originarios en la conservación de estos territorios. El planteamiento fue presentado por Ximena Retamal Valenzuela, Periodista, cientista política, y coordinadora de Comunicaciones, Vinculación y Relaciones Internacionales de Nodo Landata, durante el espacio de diálogo del panel “Patrimonio natural y cultural: identidad, memoria y significado”, desarrollado este sábado 24 de octubre, en Yerevan, Armenia, en la Cumbre de Naturaleza y Cultura de la COP17. La sesión, moderada por Nigel Crawhall, de UNESCO, reunió a representantes internacionales de organizaciones indígenas y especialistas en biodiversidad y patrimonio cultural, entre ellas Fany Kuiru Castro, de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA). En este contexto, y a partir de las reflexiones sobre la protección de la Amazonía y los conocimientos tradicionales de sus pueblos, Retamal planteó la necesidad de ampliar la mirada internacional hacia otros ecosistemas de alto valor ecológico y cultural que aún requieren mayor visibilidad en las estrategias globales de conservación. Desiertos naturales: biodiversidad única y patrimonio científico Uno de los principales planteamientos de Landata apunta a distinguir los desiertos naturales de los procesos de desertificación. Mientras la desertificación corresponde a un proceso de degradación de las tierras, los desiertos naturales constituyen ecosistemas que han evolucionado durante millones de años, desarrollando formas de vida altamente especializadas y adaptadas a condiciones ambientales extremas. El desierto de Atacama conserva algunas de las superficies expuestas más antiguas conocidas del planeta, con registros científicos que alcanzan aproximadamente 25 millones de años y, en determinados materiales, edades incluso mayores. Su biodiversidad, particularmente la diversidad microbiana presente en suelos hiperáridos y ambientes salinos, representa un patrimonio científico de enorme importancia para comprender los límites de la vida, los mecanismos de adaptación biológica y las posibles respuestas de los ecosistemas frente al cambio climático. “Necesitamos reconocer que los desiertos naturales no son territorios carentes de biodiversidad. Son ecosistemas únicos, cuya vida muchas veces permanece invisible y cuyo estudio puede aportar conocimientos fundamentales para enfrentar los desafíos ambientales del planeta”, expresó Retamal. Territorios de memoria, identidad y conocimientos ancestrales La intervención puso especial énfasis en la dimensión cultural de los desiertos y en el reconocimiento de sus pueblos originarios como actores fundamentales de la conservación. Durante generaciones, las comunidades indígenas del desierto de Atacama han desarrollado conocimientos sobre el agua, los ciclos naturales, la biodiversidad y las formas de habitar territorios de extrema aridez. Desde esta perspectiva, los salares, oasis, quebradas y montañas no constituyen únicamente espacios geográficos o fuentes de recursos naturales. Son también territorios de memoria, espiritualidad, prácticas culturales e identidad colectiva. “Los desiertos no son territorios vacíos. Son territorios de vida, memoria, cultura e identidad. Sus pueblos originarios han desarrollado conocimientos ancestrales que permiten comprender y convivir con estos ecosistemas. Proteger su biodiversidad significa también proteger sus derechos, sus conocimientos y la continuidad de sus culturas”, destacó la representante de Landata. Este enfoque busca fortalecer el diálogo entre la investigación científica y los sistemas de conocimiento indígena, reconociendo su valor y la necesidad de incorporar efectivamente a las comunidades en los procesos de gobernanza y toma de decisiones ambientales. La urgencia de proteger los desiertos frente a las presiones extractivas y al desconocimiento Otro de los aspectos abordados fue la creciente presión económica sobre los ecosistemas desérticos, particularmente en territorios donde se desarrollan actividades asociadas a la extracción de cobre y litio, minerales estratégicos para la economía mundial y la transición energética. Estas actividades generan desafíos de conservación especialmente relevantes para los salares, los sistemas hídricos, la biodiversidad especializada y las prácticas culturales de las comunidades indígenas. “No podemos impulsar una transición energética global sin considerar la protección de la biodiversidad y los derechos, conocimientos e identidad de los pueblos que habitan los territorios donde se extraen estos recursos”, sostuvo Retamal. La reflexión apunta a la necesidad de fortalecer criterios de sostenibilidad basados en evidencia científica y gobernanza territorial que consideren no solo el valor económico de los recursos, sino también la integridad ecológica y cultural de estos ecosistemas. Un llamado a la representatividad ecológica en la COP17 En su intervención, Landata planteó una pregunta dirigida al debate internacional: ¿cómo asegurar que la Convención sobre la Diversidad Biológica, especialmente a través de la Meta 3 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, reconozca y proteja de manera justa la biodiversidad de los desiertos naturales y su patrimonio biocultural, incorporando la participación efectiva de los pueblos originarios? El planteamiento se relaciona con la necesidad de que las estrategias de conservación consideren adecuadamente ecosistemas cuya biodiversidad no necesariamente se expresa mediante una alta cobertura vegetal, pero que poseen una singularidad ecológica y evolutiva de importancia mundial. Para Landata, avanzar hacia una conservación representativa exige reconocer la diversidad de los ecosistemas terrestres, los conocimientos de sus comunidades y las relaciones culturales que contribuyen a sostenerlos. La participación en esta cumbre forma parte del trabajo internacional impulsado por el Nodo desde el desierto de Atacama para promover el reconocimiento de los desiertos naturales en la agenda mundial de biodiversidad y fortalecer el diálogo entre ciencia, comunidades y políticas públicas. “Proteger la biodiversidad del planeta también implica reconocer todas sus expresiones ecológicas y culturales, desde la Amazonía hasta los desiertos más áridos del mundo”, concluyó Retamal. Sobre LANDATA El Nodo Landata, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile y liderado por la Universidad Católica del Norte, impulsa iniciativas de articulación territorial y movilización del conocimiento que
Workshop científico liderado por la UCN reunió a investigadoras de la NASA, el SETI Institute, Monash University y Universidad de Buenos Aires

Los avances del proyecto Fondecyt entregan antecedentes a la propuesta que Landata presenta en la COP17 de Biodiversidad, en Armenia, para promover el reconocimiento y la protección de los desiertos naturales. Antofagasta, 24 de octubre de 2026. ¿Cómo puede persistir la vida en uno de los ambientes más áridos del planeta? Esa es una de las preguntas que busca responder el proyecto Fondecyt liderado por la Dra. Cecilia Demergasso, investigadora de la Universidad Católica del Norte (UCN), que estudia el papel de los gases atmosféricos en el sustento y la supervivencia de comunidades microbianas presentes en los suelos hiperáridos del desierto de Atacama. Los avances de la investigación fueron presentados y analizados durante un workshop científico internacional realizado el 23 de octubre. La actividad reunió a investigadoras vinculadas al SETI Institute y al Ames Research Center de la NASA, en Estados Unidos; Monash University, en Australia; y la Universidad de Buenos Aires, en Argentina. También participaron investigadores, investigadoras y profesionales de apoyo a la investigación del Centro de Biotecnología de la UCN. El encuentro permitió compartir resultados preliminares, revisar los avances metodológicos y las capacidades técnicas desarrolladas durante el proyecto, además de abrir nuevas preguntas sobre los mecanismos que permiten la supervivencia de microorganismos en ambientes con una disponibilidad de agua extremadamente limitada. Biodiversidad que resiste en condiciones extremas Uno de los resultados relevantes del proyecto es la estimación de los períodos del año en que las comunidades microbianas de los suelos hiperáridos cuentan con condiciones de humedad suficientes para crecer. Estas ventanas de actividad biológica pueden ser extraordinariamente breves y varían según las condiciones ambientales, especialmente entre años secos y húmedos. El hallazgo resulta clave para comprender una característica fundamental de los ecosistemas desérticos: la baja productividad biológica no significa ausencia de vida ni implica que su biodiversidad tenga un menor valor ecológico o científico. A diferencia de otros ecosistemas, donde el crecimiento de la vegetación permite observar con facilidad la actividad biológica, en los ambientes hiperáridos gran parte de la biodiversidad permanece prácticamente invisible. Allí, las comunidades microbianas desarrollan mecanismos de persistencia adaptados a condiciones ambientales extremas. La floración que actualmente puede observarse en los cerros de Antofagasta constituye otra expresión de la singularidad de la vida en el desierto. Aunque responde a procesos biológicos distintos de los estudiados en las comunidades microbianas, muestra cómo diferentes formas de biodiversidad pueden persistir durante largos períodos y manifestarse cuando las condiciones ambientales lo permiten. Evidencia científica del Atacama llega a la COP17 de Biodiversidad La importancia de esta investigación trasciende el ámbito de la microbiología. Resultados del proyecto recientemente publicados fueron incorporados como antecedentes científicos a la propuesta que el Nodo LANDATA, de la Universidad Católica del Norte, presenta durante la 17.ª Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP17), que se desarrolla en Ereván, Armenia. La iniciativa busca promover una discusión internacional sobre el reconocimiento de los desiertos naturales como ecosistemas de biodiversidad singular, cuya valoración y conservación deben considerar sus características ecológicas específicas. Uno de los desafíos identificados por LANDATA es evitar que indicadores asociados principalmente a la cobertura vegetal o a la productividad biológica se utilicen como criterios suficientes para evaluar la importancia de estos ecosistemas. Los resultados sobre la persistencia de comunidades microbianas en los suelos hiperáridos del Atacama permiten ilustrar esta problemática. Incluso cuando el crecimiento se restringe a períodos mínimos, existen comunidades biológicas altamente adaptadas cuya diversidad, funcionamiento y contribución ecológica deben ser comprendidos e incorporados en las estrategias de conservación. Colaboración internacional para comprender y proteger los desiertos La participación de instituciones científicas de Estados Unidos, Australia y Argentina, junto con el trabajo desarrollado por el Centro de Biotecnología de la UCN, demuestra la importancia de la colaboración internacional para fortalecer la investigación sobre ecosistemas extremos. Los avances del proyecto Fondecyt contribuyen a comprender los mecanismos que permiten la persistencia de la vida microbiana en el desierto de Atacama y, al mismo tiempo, abren nuevas preguntas y oportunidades de investigación. En el contexto de la COP17, estos antecedentes refuerzan uno de los planteamientos centrales de LANDATA: los desiertos naturales no son territorios carentes de biodiversidad, sino ecosistemas con formas de vida, procesos ecológicos y adaptaciones singulares que deben ser reconocidos mediante criterios científicos pertinentes a sus propias características. La experiencia del Atacama aporta así conocimiento relevante a la discusión internacional sobre cómo incorporar de mejor manera la biodiversidad de los ambientes desérticos en las políticas, los instrumentos de evaluación y las estrategias globales de conservación.
Nodo Landata lleva la voz de las mujeres del desierto de Atacama a la COP17 de Biodiversidad

La delegación de Landata presentó en el Women’s Hub de la COP17 experiencias que vinculan ciencia, conocimientos de los pueblos originarios y participación de las mujeres en la conservación del desierto de Atacama, destacando la biodiversidad de sus ecosistemas y la necesidad de una representación ecológica justa en las metas internacionales. EREVÁN, ARMENIA, 24 de octubre de 2026. La experiencia científica y territorial del desierto de Atacama formó parte de las conversaciones internacionales sobre mujeres y conservación realizadas en el marco de la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se desarrolla en Ereván, Armenia. El viernes 23 de octubre, a las 17:00 horas, representantes del Nodo Landata — Laboratorio Natural Desierto de Atacama, liderado por la Universidad Católica del Norte (UCN) y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) — participaron en un encuentro desarrollado en el Women’s Hub, espacio impulsado por el CBD Women’s Caucus para promover el liderazgo y la participación de las mujeres en las decisiones mundiales sobre biodiversidad. La actividad fue moderada por Laura Bermúdez, abogada ambiental colombiana vinculada al CBD Women’s Caucus, y permitió presentar experiencias que conectan investigación científica, conocimientos de los pueblos originarios y participación de las comunidades en la protección de los ecosistemas. La biodiversidad invisible de los salares y el conocimiento de las mujeres indígenas La Dra. Cinthya Tebes, geóloga, investigadora del Centro de Biotecnología de la Universidad Católica del Norte e integrante de la comunidad aymara de Quillagua, presentó una perspectiva que integra el conocimiento científico y la vinculación cultural y territorial con el desierto de Atacama. Su exposición abordó la fragilidad ecológica de los salares y otros ambientes salinos, destacando la singularidad de su biodiversidad microbiana y la existencia de formas de vida capaces de desarrollarse en condiciones ambientales extremas. Estos ecosistemas albergan comunidades de microorganismos y procesos biológicos que no siempre resultan visibles, pero que constituyen componentes fundamentales de la biodiversidad de los ambientes hiperáridos. Tebes destacó también la participación de las mujeres de las comunidades locales en el conocimiento, cuidado y protección de estos ecosistemas, relevando su relación histórica con el territorio y la importancia de incorporar sus experiencias en los procesos de conservación. Su participación permitió vincular la investigación científica sobre la singularidad de los salares con los conocimientos territoriales de los pueblos originarios, aportando una perspectiva sobre la necesidad de reconocer tanto los valores ecológicos de estos ambientes como a las comunidades que mantienen vínculos con ellos. Ciencia, territorio y participación para una conservación más justa Por su parte, Ximena Retamal, Periodista, Mg. en Ciencias Políticas y coordinadora de Comunicaciones, Vinculación y Relaciones Internacionales del Nodo LANDATA, presentó el modelo de movilización del conocimiento que desarrolla la iniciativa en el desierto de Atacama. Su intervención abordó el desafío de superar la fragmentación entre el conocimiento científico, la información institucional y los saberes de las comunidades, promoviendo procesos de colaboración que permitan transformar la información en capacidades, decisiones y acciones territoriales. El modelo integra investigación científica, revisión de antecedentes, cartografía participativa, diálogo con comunidades, reconocimiento de conocimientos locales y devolución de información, articulados mediante una Hoja de Ruta que orienta las prioridades de investigación y vinculación. Entre las experiencias destacadas se encuentra el monitoreo participativo de la cuenca del río Loa, mediante el cual LANDATA promueve la generación conjunta de información, la formación de capacidades y la participación de comunidades en el conocimiento y seguimiento de sus sistemas hídricos. Retamal vinculó estas experiencias con la necesidad de visibilizar los desiertos naturales como ecosistemas únicos, cuya biodiversidad y procesos ecológicos requieren mayor reconocimiento en las políticas internacionales de conservación. El desafío de representar justamente los desiertos naturales Uno de los planteamientos expuestos por LANDATA fue la necesidad de avanzar hacia una representación ecológica adecuada de los desiertos naturales en el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal. En particular, la Meta 3, que establece el compromiso de conservar al menos el 30 % de las áreas terrestres y aguas continentales, y de las áreas marinas y costeras, para 2030 mediante sistemas ecológicamente representativos y gobernados de manera equitativa. Desde el desierto de Atacama, LANDATA plantea que el cumplimiento de esta meta debe considerar las características particulares de los ambientes hiperáridos, incluidos aquellos cuya biodiversidad no se expresa mediante una cobertura vegetal significativa. Esta perspectiva implica distinguir los desiertos naturales de los procesos de desertificación y reconocer que la escasez de vegetación no equivale a ausencia de biodiversidad ni disminuye la importancia ecológica de estos territorios. La propuesta incorpora también la participación de las comunidades locales y los pueblos originarios en las decisiones sobre conservación, considerando sus conocimientos, derechos y vínculos con los ecosistemas. Mujeres, conocimiento territorial y metas internacionales La conversación desarrollada en el Women’s Hub permitió relacionar la experiencia de LANDATA con la Meta 23 del Marco Mundial de Biodiversidad, que busca garantizar la igualdad de género y la participación plena, equitativa, efectiva e informada de las mujeres en las decisiones relacionadas con biodiversidad. Para el Nodo, esta dimensión se vincula con su trabajo de reconocimiento de los conocimientos territoriales, el diálogo intergeneracional y las iniciativas que promueven la participación de las mujeres en la comprensión y cuidado del desierto de Atacama. La participación de Tebes y Retamal permitió presentar dos dimensiones complementarias de la conservación: la comprensión científica de ecosistemas particularmente frágiles y el desarrollo de metodologías que conectan ese conocimiento con la participación de las comunidades y las decisiones sobre sus territorios. Desde Atacama hacia una red internacional por los desiertos naturales La participación en el Women’s Hub forma parte de la agenda de Landata durante la COP17, orientada a promover el reconocimiento de los desiertos naturales, compartir experiencias de movilización del conocimiento y fortalecer oportunidades de cooperación internacional. Landata ha desarrollado dos versiones del ciclo de encuentros internacionales «Mujeres del Desierto», reuniendo a científicas, lideresas comunitarias y representantes de pueblos originarios para intercambiar conocimientos y experiencias sobre los ecosistemas desérticos. Estas iniciativas han contribuido a visibilizar el papel de las mujeres en la conservación, el reconocimiento del
Jóvenes lanzan manifiesto para proteger la biodiversidad del Desierto de Atacama y llevarán su mensaje a la COP17

La declaración, impulsada por la Red Chilena de Jóvenes por la Biodiversidad junto al Nodo LANDATA, reivindica a las juventudes como actores de la gobernanza ambiental, plantea que no existe transición justa sin justicia socioambiental y propone una nueva mirada sobre el Desierto de Atacama, que reconozca su valor ecológico, cultural, científico y comunitario. El documento será llevado este mes a la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, en Armenia. Este jueves 1 de octubre se realizó, en formato online, el lanzamiento del Manifiesto de Jóvenes por la Biodiversidad del Desierto de Atacama, un documento construido colectivamente por juventudes del norte de Chile que busca instalar en la discusión pública la necesidad de proteger y valorar uno de los territorios más singulares del planeta y, al mismo tiempo, fortalecer la participación efectiva de las nuevas generaciones en las decisiones que afectan su presente y futuro. La actividad fue organizada por la Red Chilena de Jóvenes por la Biodiversidad, junto al Nodo LANDATA, y reunió a participantes provenientes de distintas localidades, organizaciones y espacios vinculados al territorio. El manifiesto parte de una constatación fundamental: el Desierto de Atacama no es un territorio vacío. Es uno de los ecosistemas desérticos naturales más antiguos, extremos y singulares del planeta, cuya biodiversidad altamente especializada se expresa en una compleja red de paisajes áridos, salares, depósitos salinos, humedales altoandinos, oasis, quebradas y ecosistemas costeros interconectados que sostienen formas únicas de vida y de gran valor patrimonial y geológico. Pero el documento va más allá de su dimensión ecológica. Plantea que el Atacama es también un territorio de memoria, culturas, comunidades, conocimiento local y ancestral, investigación científica e innovación, y que su valor no puede reducirse exclusivamente a una mirada económica, productiva o extractiva. Desde esa perspectiva, las juventudes plantean la necesidad de avanzar hacia una gobernanza territorial que reconozca simultáneamente la biodiversidad, las comunidades que habitan estos ecosistemas y el conocimiento generado desde los propios territorios. Entre sus principales planteamientos, el manifiesto establece como principios fundamentales la justicia socioambiental; la participación juvenil efectiva como un derecho; el diálogo entre ciencia, datos, conocimiento local y saberes territoriales; la protección y restauración de los ecosistemas; y la necesidad de que los compromisos internacionales y las leyes nacionales se traduzcan efectivamente en decisiones, financiamiento, fiscalización y acciones concretas en los territorios. Asimismo, las y los jóvenes llaman a superar una participación meramente consultiva y avanzar hacia su reconocimiento como actores políticos y sociales con capacidad de propuesta e incidencia en la gobernanza de la biodiversidad. Para Nicolás Domke, fundador de la Red Chilena de Jóvenes por la Biodiversidad, este manifiesto “es una declaración de que las juventudes no vamos a esperar a que nos inviten a la mesa. Participar en las decisiones sobre nuestro territorio es un derecho, y venimos a ejercerlo con propuestas, con evidencia y con compromiso con el Desierto de Atacama”. Por su parte, la directora del Nodo LANDATA, Dra. Cecilia Demergasso, destacó que “para proteger la biodiversidad del Desierto de Atacama necesitamos que la ciencia, los datos y el conocimiento de las comunidades dialoguen entre sí. Que sean las y los jóvenes quienes articulen esa conversación y exijan que se traduzca en decisiones concretas es una señal muy valiosa para el futuro de este territorio”. Demergasso agregó que el desafío será ahora ampliar el alcance de esta declaración: “Seguiremos difundiendo este manifiesto y llevaremos la voz de las juventudes del Desierto de Atacama a la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica, en Armenia. Queremos que este mensaje trascienda nuestras fronteras y contribuya a una conversación internacional sobre el valor de los ecosistemas desérticos naturales y sobre la necesidad de incorporar las voces de quienes viven, conocen y construyen estos territorios”. Del Desierto de Atacama a la COP17 La proyección internacional del manifiesto forma parte de una agenda que LANDATA impulsará durante octubre en el marco de su participación en la COP17 del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD), que se desarrollará en Yereván, Armenia. En ese espacio, el Nodo buscará visibilizar la experiencia del Desierto de Atacama y promover una conversación más amplia sobre la protección de los ecosistemas desérticos naturales, su biodiversidad y las comunidades que los habitan. El Manifiesto de Jóvenes por la Biodiversidad será uno de los mensajes territoriales que la delegación llevará a este encuentro internacional, como expresión de una perspectiva surgida desde quienes habitan y piensan el desierto y como evidencia de que las decisiones globales sobre biodiversidad requieren incorporar las voces y conocimientos provenientes de los territorios. La iniciativa se vincula, además, con el trabajo que LANDATA viene desarrollando para conectar ciencia, conocimiento territorial y toma de decisiones, promoviendo procesos de movilización del conocimiento que permitan transformar información y evidencia en acciones concretas para la conservación y la gobernanza de la biodiversidad. De esta manera, el manifiesto busca abrir una conversación que comienza en el Desierto de Atacama, pero que aspira a conectarse con otras juventudes, comunidades y territorios áridos y desérticos del mundo. El documento quedará disponible públicamente y sus impulsores invitan a jóvenes, comunidades, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas, organismos públicos y personas interesadas en la protección de la biodiversidad a conocerlo, adherir a sus principios y contribuir a su difusión. Conoce el manifiesto: Haz clic aquí
Landata cerró su participación en INNOVAFEST 2026 acercando la ciencia del desierto de Atacama a la comunidad

El Nodo Landata compartió stand con el Centro de Biotecnología “Profesor Alberto Ruiz” de la UCN (CBAR) en la tercera versión de la fiesta de la ciencia y la innovación de la región, que se realizó entre el 22 y el 24 de octubre en Antofagasta. Antofagasta, 26 de octubre de 2026. Con la visita de público general, estudiantes y autoridades, el Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama (Landata) concluyó su participación en INNOVAFEST 2026, que se desarrolló entre el jueves 22 y el sábado 24 de octubre en la explanada del Estadio Regional de Antofagasta. Landata presentó su trabajo en un stand compartido con el CBAR de la Universidad Católica del Norte (UCN). INNOVAFEST es organizado por el Parque Científico-Tecnológico de la Región de Antofagasta de la UCN (PCT UCN). En su tercera edición se consolidó como uno de los principales puntos de encuentro de la innovación, las redes, las alianzas y los proyectos de la región. El evento, de entrada gratuita, reunió stands de expositores, charlas técnicas, seminarios, instancias de networking, conversatorios, speakers internacionales, una Zona KIDS, actividades culturales y un Food Court. En su stand, Landata mostró cómo la investigación científica, los datos y el conocimiento del territorio se articulan para conocer, proteger y poner en valor la biodiversidad del desierto de Atacama. A lo largo de la feria, el equipo conversó con quienes se acercaron al stand sobre el quehacer científico del Nodo y la importancia de acercar el conocimiento a la comunidad. El director alterno de Landata, profesor Emilio Ricci, valoró la participación en INNOVAFEST 2026, destacando que “los tres días de presencia en nuestro stand constituyeron una valiosa oportunidad para compartir el trabajo científico del Nodo, dialogar con niñas, niños, jóvenes y familias, y fortalecer el encuentro con las instituciones y organizaciones participantes. Estos espacios no solo permiten acercar el conocimiento a la ciudadanía, sino también reconocer capacidades, intercambiar experiencias y abrir nuevas oportunidades de colaboración interinstitucional y territorial”. El académico agregó que “estos encuentros nos permiten divulgar que el desierto de Atacama es mucho más que un paisaje extremo: es un laboratorio natural lleno de vida, conocimientos y oportunidades, cuyo estudio, valoración y cuidado requieren articular las capacidades científicas, educativas, públicas y sociales presentes en el territorio. Desde Landata entendemos que la investigación adquiere mayor sentido cuando se comparte, se construye mediante el diálogo y contribuye a generar vínculos de cooperación que trascienden los espacios universitarios”. INNOVAFEST 2026 contó con Escondida | BHP como main sponsor y con el patrocinio de Albemarle, además del auspicio de la Asociación de Industriales de Mejillones, Radiadores Gómez, Nodo DesiertoVivo, Second Life Batteries, Lithium I+D+i UCN, Aurevia Group y Talento Local. Tuvo también la colaboración del Proyecto Viraliza TECH4FUTURE apoyado por Corfo y por el Instituto Nacional de Tecnologías Limpias (ITL).
Landata realizó jornada de capacitación y articulación del monitoreo participativo de la cuenca del río Loa en Calama

Comunidades, organizaciones y actores locales se reunieron en el Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama del Parque El Loa, para capacitarse en el uso de instrumentos de medición hídrica y dialogar sobre cómo dar continuidad al monitoreo de la cuenca. Calama, 30 de septiembre de 2026. La jornada fue organizada por el Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama (Landata), en el marco de su iniciativa priorizada «Monitoreo de Cuencas Hidrográficas», cuya primera etapa se concentra en la cuenca del río Loa. La actividad partió con una presentación y una capacitación práctica en el uso de pozómetro y caudalímetro, dos instrumentos que permiten medir el nivel del agua subterránea y el caudal de ríos y canales, y que estuvo a cargo de la geóloga y doctoranda Constanza Villarroel.En la actividad también participó el director de la Dirección General de Aguas (DGA) de la región de Antofagasta, el abogado David Espinoza, quién hizo un repaso de la labor que desarrolla el organismo en la región, poniendo especial énfasis en la cuenca del río Loa. Tras el almuerzo, los participantes trabajaron en un espacio de diálogo sobre gobernanza, continuidad y articulación del monitoreo, que fue liderado por el director alterno de Landata, profesor UCN Emilio Ricci, con la mirada puesta en cómo conectar las capacidades locales con las instituciones y experiencias presentes en el territorio. La actividad se suma a los tres talleres de capacitación realizados en Calama entre septiembre y noviembre de 2025, que fortalecieron las capacidades de organizaciones y comunidades de Calama, Chiu Chiu, Lasana y Quillagua en la toma e interpretación de datos hídricos. En esa etapa se entregaron instrumentos a los representantes de cada localidad para medir pH, conductividad eléctrica, sólidos disueltos y temperatura del agua. Valentina Cáceres, geógrafa de Landata y coordinadora de la iniciativa, destacó el sentido de esta nueva etapa: «Para que el monitoreo se mantenga en el tiempo no basta con que las comunidades sepan medir; necesitamos que esa información se conecte con quienes investigan, gestionan y cuidan la cuenca. Esta jornada nos permitió avanzar en dos cosas: sumar nuevas herramientas para generar datos y abrir una conversación entre todas y todos los actores sobre cómo sostener este trabajo juntos». Por su parte, para Yasna Radic, representante de la comunidad de Calama, todo este proceso “ha sido fundamental y muy importante, porque yo tengo relación directa con la DGA porque soy representante de un canal de regadío, y el hecho de poder aprender a usar equipos y medir lo que está pasando en el río, me permite compararlos con los datos públicos, entonces yo ahora-y porque la academia está detrás mío- puedo mostrarles mis datos y mis datos son creíbles”. La instancia finalizó con la entrega de los instrumentos de medición (pozómetro y caudalímetro) a los representantes de las comunidades, y que se suman a los equipos multiparamétricos para análisis de calidad de agua entregados previamente, lo que les permitirá seguir fortaleciendo la generación de datos propios sobre su principal fuente hídrica. Con esta jornada, Landata avanza en su objetivo de consolidar un monitoreo participativo de la cuenca del río Loa. La iniciativa busca además fomentar la interacción entre sociedad civil y sector privado, y generar una plataforma interactiva y comparable de datos hídricos públicos y privados. Más información sobre la iniciativa en el sitio web y el geoportal de Landata: www.landata.cl
Landata participa en misión técnica de cooperación entre Uruguay y Chile en materia de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación

La directora del Nodo Landata, Dra. Cecilia Demergasso, y el coordinador del nodo, Fabián Araya fueron parte de las sesiones de la Misión Técnica de Uruguay – Chile, organizada por el Consejo Nacional de CTCI. Entre el 22 y el 25 de septiembre de 2026, el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) recibió en Santiago a una delegación técnica de Uruguay, en el marco del proyecto de cooperación sur–sur «Colaboración Uruguay–Chile para el fortalecimiento del Ecosistema de Ciencia, Tecnología e Innovación» (2025–2027), coordinado junto al Programa Uruguay Innova. La misión se organizó en ocho conversatorios, cada uno alojado en una institución del ecosistema chileno de CTCI, con entre 10 y 20 participantes por sesión. Las jornadas abordaron temas como gobernanza e institucionalidad CTCI, análisis de tendencias de futuro, evaluación y monitoreo, singularidades y conocimiento como fuente de valor, vinculación CTCI-empresa-Estado, y direccionalidad de la política científica para el crecimiento sostenible. El equipo Landata tuvo especial participación en la sesión «Potencial de desarrollo desde las singularidades país: laboratorios naturales y sitios de estudio de largo plazo» realizada el miércoles 23 de septiembre en el campus Beauchef de la Universidad de Chile. La presencia de Landata en esta instancia se inscribe en su misión de articular ciencia, datos y territorio, y de contribuir al fortalecimiento de los vínculos entre el conocimiento científico generado en el Desierto de Atacama y los ecosistemas institucionales que orientan la política CTCI a nivel nacional e internacional.del Fabián Araya reconoce lo nutritivo de la experiencia y en específico “haber compartido el trabajo que hacen los nodos y escuchar y dialogar sobre esta perspectiva externa que te entrega la gente de Uruguay sobre esta forma de aproximarse a la CTCI desde las singularidades y el laboratorio natural. Y más allá de eso, es muy valioso esto de encontrarte con diferentes perspectivas y actorías del ecosistema CTCI, que quizás están un poco más alejados del trabajo cotidiano que se hace en los laboratorios naturales, y que te ayuda a tener un panorama más completo que sin duda viene a fortalecer nuestro trabajo” concluyó. La misión reunió a más de 180 participantes en 4 días, 8 actividades y 7 instituciones sede del ecosistema chileno, con el objetivo de fortalecer ambos ecosistemas mediante el intercambio de experiencias en gobernanza, diseño de instrumentos de I+D+i y enfoques de financiamiento, evaluación y direccionalidad de la CTCI para el desarrollo sostenible. Como resultado, la misión generó una hoja de ruta para el trabajo binacional, una red de contrapartes entre ambos ecosistemas y material de difusión y sistematización de cada jornada.
Landata lleva la ciencia del Salar de Llamara a las aulas de Pintados

El Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama visitó la escuela Oasis en el Desierto de Pintados para compartir con estudiantes que investigan el ecosistema que tienen a su lado. El jueves 13 de agosto, el equipo del Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama (Landata) visitó la Escuela Oasis en el Desierto, ubicada en la comuna de Pozo Almonte, Región de Tarapacá, en una actividad coordinada con el profesor Juan Carlos Iribarren. La visita se enmarcó en un proyecto pedagógico que el docente desarrolla con su curso de «Pequeños Exploradores», en el que los estudiantes investigan un ecosistema del entorno para comprender cómo funciona y qué posibilidades de conservación y protección tiene. Los propios estudiantes eligieron el Salar de Llamara como sitio de estudio, uno de los geobiositios más relevantes del Desierto de Atacama y que precisamente es parte de uno de los casos de estudio del Nodo Landata: la cuenca de Llamara.El equipo de Landata diseñó una clase especial para la ocasión, que incluyó videos del salar, explicaciones sobre la formación de los salares y la vida que albergan, y una revisión de la situación actual del Salar de Llamara. La actividad cerró con un experimento participativo en el que los estudiantes pudieron comprender la densidad de las aguas del salar y cómo esa condición particular se relaciona con la biodiversidad que lo habita.Por Landata participaron la Dra. Cecilia Demergasso, directora del Nodo e investigadora con trayectoria en la microbiología del Salar de Llamara; Emilio Ricci, director alterno; Guillermo Chong, investigador asociado y geólogo con amplio conocimiento de la zona; y Fabián Araya, sociólogo y encargado de gestión de información del Nodo. Para el profesor Juan Carlos Iribarren, tener a los científicos de Landata en el aula “fue una experiencia que los estudiantes no van a olvidar. No es lo mismo leer sobre el salar que escuchar a quienes lo han investigado durante años. Los niños aprendieron qué componentes tiene el salar, qué son los puquios —que es donde se está centralizando el trabajo de investigación—, qué microorganismos viven ahí y cómo se forma el yeso. El entusiasmo que mostraron durante toda la actividad lo dice todo, fue una experiencia muy enriquecedora para ellos. Este tipo de colaboración es exactamente lo que la educación en territorios como el nuestro necesita.» Asimismo, Fabián Araya, sociólogo y coordinador de Landata destacó “que los niños y niñas que crecen en este territorio sean quienes primero se pregunten cómo funciona el ecosistema que tienen al lado es algo muy poderoso. Nuestra tarea es acompañar esa pregunta con ciencia rigurosa, pero también con cercanía. El Salar de Llamara no es solo un caso de estudio para Landata, es parte del paisaje cotidiano de estas comunidades, y eso le da un valor que ningún laboratorio puede replicar». La actividad da continuidad a un diálogo que Landata mantiene desde hace tiempo con la escuela de Pintados. Para el Nodo, acercar el estudio de geobiositios de la relevancia del Salar de Llamara a la escolaridad del propio territorio no es una actividad accesoria, sino parte central de su misión.
Expertos reflexionan sobre inteligencia artificial, dignidad humana y futuro a partir de la Encíclica Magnifica Humanitas

El encuentro reunió a la academia y distintas disciplinas para abordar los desafíos éticos y sociales que plantea el avance de la inteligencia artificial, en un diálogo encabezado por el teólogo argentino Carlos María Galli. Los desafíos que plantea el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial para la dignidad humana, el bien común, la educación, la gobernanza y el futuro de nuestras sociedades fueron el eje del webinar “Magnifica Humanitas y el desafío de custodiar lo Humano”. La actividad convocó a académicos, investigadores, estudiantes y representantes de distintas instituciones para generar un espacio de diálogo interdisciplinario entre las ciencias, las humanidades, la filosofía, la ética y la teología, a partir de las reflexiones propuestas por la Encíclica Magnifica Humanitas frente a las transformaciones tecnológicas contemporáneas. El encuentro fue organizado por el Nodo Laboratorios Naturales Desierto de Atacama (Landata), el Centro de Biotecnología “Profesor Alberto Ruiz”, el Instituto de Ciencias Religiosas y Filosofía y la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad Católica del Norte, con el apoyo de la Red Latinoamericana de Futuros y la Red Latinoamericana de Políticas Públicas. Una reflexión sobre los desafíos humanos de la inteligencia artificial El invitado central fue el Dr. Carlos María Galli, sacerdote de la Arquidiócesis de Buenos Aires, doctor en Teología y profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Argentina, reconocido como uno de los principales referentes latinoamericanos en teología contemporánea y doctrina social de la Iglesia. Galli fue miembro de la Comisión Teológica Internacional y participó activamente en el proceso de reflexión que dio origen al Documento de Aparecida. Su trayectoria académica ha estado vinculada al estudio de la eclesiología, la teología pastoral, la antropología teológica y el pensamiento latinoamericano, así como al diálogo entre la fe y los grandes desafíos sociales y culturales contemporáneos. Durante el encuentro, el académico realizó una introducción a Magnifica Humanitas, situando la Encíclica en la tradición de la doctrina social de la Iglesia y en la histórica preocupación por interpretar las denominadas “cosas nuevas” que emergen con las grandes transformaciones de cada época. A partir de esta reflexión se abrió un conversatorio que abordó interrogantes sobre inteligencia artificial y dignidad humana; bien común, verdad y justicia social; gobernanza y responsabilidad; ética y protección de los datos; educación superior; y el papel de las nuevas generaciones frente a los cambios tecnológicos. Uno de los ejes centrales fue la necesidad de comprender la inteligencia artificial no únicamente como un desarrollo tecnológico, sino como una transformación que interpela directamente la manera en que las sociedades comprenden el progreso, la responsabilidad humana y la relación entre conocimiento, poder y bien común. Ciencia, humanidades y sociedad La actividad contó además con palabras de bienvenida de la Dra. Cecilia Demergasso, Consejera del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el Desarrollo, y de Francisco Correa, Director del Instituto de Ciencias Religiosas y Filosofía de la Universidad Católica del Norte. El diálogo permitió ampliar la discusión hacia ámbitos especialmente relevantes para las universidades y los sistemas de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, entre ellos la formación de profesionales capaces de utilizar críticamente las nuevas tecnologías, la responsabilidad de las instituciones frente al desarrollo de la IA y la necesidad de incorporar perspectivas provenientes de las ciencias sociales, la filosofía, la ética y las humanidades. Asimismo, se abordó el desafío que representa la utilización de grandes volúmenes de datos por parte de los sistemas de inteligencia artificial y la necesidad de avanzar hacia modelos de gobernanza que permitan proteger los derechos fundamentales, la privacidad y la autonomía de las personas, evitando nuevas formas de discriminación o concentración del poder. Otro de los temas centrales fue el papel de las universidades. La incorporación creciente de herramientas de inteligencia artificial en la docencia, la investigación y la producción de conocimiento plantea la necesidad de fortalecer capacidades como el pensamiento crítico, la creatividad, el discernimiento y la responsabilidad ética. Un diálogo necesario frente a las transformaciones del futuro La realización de este webinar se inscribe en el esfuerzo de las instituciones participantes por generar espacios de encuentro entre distintas disciplinas frente a fenómenos complejos que no pueden ser abordados únicamente desde una perspectiva tecnológica.“En este sentido, la inteligencia artificial constituye también un desafío para la ciencia y las políticas públicas: su desarrollo abre importantes oportunidades para la generación y movilización del conocimiento, pero al mismo tiempo plantea interrogantes sobre sus impactos sociales, territoriales, educativos y culturales”, dijo la Dra. Demergasso. El encuentro puso de relieve la importancia de fortalecer el diálogo entre ciencia, tecnología, humanidades y sociedad, promoviendo una reflexión crítica que permita avanzar hacia modelos de desarrollo tecnológico capaces de poner el conocimiento y la innovación al servicio de las personas y del bien común. El webinar concluyó con una reflexión sobre el futuro y la responsabilidad que corresponde a universidades, centros de investigación, instituciones públicas, comunidades científicas y nuevas generaciones en la construcción de una sociedad donde el avance tecnológico esté acompañado por una reflexión permanente sobre sus propósitos, impactos y consecuencias. https://www.youtube.com/watch?v=PcWDqd4cP28
Nodo Landata recorre el Desierto de Atacama en nuevo ciclo de talleres participativos

El Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama desarrolló la semana pasada los Talleres Con-Ciencia Territorial «Cuando el conocimiento se construye en conjunto» en Quillagua, Pozo Almonte, Calama y Mejillones, en un proceso que busca actualizar la Hoja de Ruta de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación construida junto a las comunidades del norte de Chile. El Desierto de Atacama fue el escenario de un ejercicio poco común en la ciencia chilena: investigadores y comunidades sentados en la misma mesa, revisando juntos lo que se ha construido, lo que ha cambiado y lo que falta por hacer. Cerca de 100 personas participaron en el ciclo de talleres para actualizar, junto a sus comunidades, la hoja de ruta de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación del Desierto de Atacama. Los talleres se inscriben en un proceso de trabajo colaborativo que el Nodo Laboratorio Natural Desierto de Atacama, Landata, ha desarrollado en estos territorios desde hace casi cinco años. En una primera etapa, los talleres de diagnóstico permitieron construir junto a las comunidades una hoja de ruta para el fortalecimiento de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) en el Desierto de Atacama. Posteriormente, Nodo Landata presentó los avances de ese trabajo en cada territorio. Este nuevo ciclo responde a la necesidad de actualizar esa hoja de ruta a la luz de la nueva información generada y los cambios ocurridos en los territorios. Cada encuentro tuvo un foco específico. En Quillagua, el taller evaluó los avances del piloto del Plan de Monitoreo participativo de Cuencas, implementado en la Cuenca del Río Loa, revisando aprendizajes y explorando nuevas oportunidades de colaboración vinculadas al patrimonio natural, cultural y paisajístico de la localidad. En Pozo Almonte, el trabajo se centró en la Cuenca del Salar de Llamara, avanzando en la identificación y priorización de una zona de interés para desarrollar un modelo de Laboratorio Natural a escala territorial. En Calama, se profundizó en el monitoreo participativo de la cuenca del Río Loa y se presentaron los avances de la plataforma interactiva Geoportal y sus capas de información georeferenciada y territorial en desarrollo, además de abrir un espacio de escucha para identificar urgencias y problemáticas emergentes que afectan la salud de los ecosistemas y la calidad de vida de las comunidades. En Mejillones, el encuentro relevó los avances e iniciativas impulsadas en la península en los últimos años, e identificó oportunidades de colaboración en torno al desarrollo local, el turismo de intereses especiales y el patrimonio territorial. La directora del Nodo Landata, Dra. Cecilia Demergasso, destacó el significado de este ciclo de talleres en el marco del trabajo que la institución ha desarrollado desde 2022 ya que “mantener el contacto estrecho con los territorios y comunidades en las que hemos trabajado es parte esencial de nuestra misión. Estos talleres nos permiten no solo compartir lo que hemos avanzado, sino también escuchar cómo han cambiado los territorios, qué nuevas urgencias enfrentan las comunidades y dónde la ciencia puede tener incidencia, y cómo podemos seguir construyendo juntos una ciencia que sea verdaderamente útil para el Desierto de Atacama y para quienes lo habitan. La participación de cerca de 100 personas esta semana nos confirma que este camino tiene sentido y que el conocimiento que se construye en conjunto es el que más transforma.» El ciclo de talleres es una expresión concreta del modelo de trabajo de Landata: un nodo académico multidisciplinario y multi-institucional que trabaja para acercar la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación con y para la ciudadanía, poniendo en valor el patrimonio natural, científico, cultural y social del Desierto de Atacama, y promoviendo su protección y conservación como base para el desarrollo sustentable de la macrozona norte y del país.